
El proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) para Chile fue concebido durante el Gobierno del Presidente Ricardo Lagos cuando la situación argentina de 2004-2005 determinó la modificación de las condiciones de abastecimiento de Gas Natural trasandino. Esta situación hizo ver la necesidad de contar con fuentes independientes y asequibles de Gas Natural, tal como sucede con el petróleo que Chile adquiere de distintos proveedores internacionales.
Desde la llegada del Gas Natural de Argentina a Chile, por sus características poco contaminantes y precios muy competitivos, en el país se realizaron importantes inversiones en redes de transporte y distribución, procesos industriales, centrales termoeléctricas, calefacción domiciliaria y vehículos privados y de transporte público para operar con este combustible. Habiendo ya realizado toda esa inversión, la ausencia de Gas Natural, por tanto, resultaba particularmente costosa para Chile. De este modo, se hizo imperativo reemplazar el Gas Natural proveniente desde el país transandino, por otras fuentes confiables y seguras.
En este contexto, se concluyó que Chile no debía volver a depender de una sola fuente de abastecimiento, y por tanto, debía ampliarse a las fuentes de suministro existentes a nivel mundial.
Para hacer eso posible, dadas las largas distancias que separan a nuestro país de los principales productores de Gas Natural, ubicados en éste y otros continentes, la única alternativa viable era desarrollar un proyecto de Gas Natural Licuado (GNL).
El GNL es Gas Natural que ha sido enfriado a temperaturas inferiores a los menos 160° Celsius, con lo cual se licua y se logra reducir su volumen en más de 600 veces. Esta reducción de volumen viabiliza el transporte del Gas Natural en su estado líquido desde grandes distancias, vía barcos estanques especialmente diseñados para ello.
La Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) fue la encargada de iniciar los estudios de factibilidad para importar Gas Natural Licuado y reconvertirlo a Gas Natural para su distribución en el mercado nacional. En esta gestión se evaluaron distintos lugares para las instalaciones de recepción y regasificación, decidiéndose que la bahía de Quintero era la más adecuada por sus aptitudes naturales y técnicas, y su cercanía a los principales consumidores de Gas Natural, tanto a nivel industrial como residencial.
Así, ENAP realizó los primeros estudios de prefactibilidad, e ingresó el proyecto al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). El 2005 obtuvo la calificación favorable. A continuación, ENAP convocó a las distintas empresas distribuidoras de energía del país, potenciales compradores de GNL, para que se sumaran al proyecto. Durante el 2006 se realizaron los estudios de factibilidad necesarios para licitar la construcción del Terminal (lo que en inglés se conoce como “FEED”, Front End Engineering Design). En marzo de 2007 se formó la empresa GNL Quintero, integrada por Endesa Chile S.A., Metrogas S.A. y ENAP; se iniciaron las primeras adquisiciones de equipamiento y materiales críticos, y comenzó la construcción del Terminal. Antes, ya se habían iniciado las negociaciones para encontrar un proveedor internacional de GNL capacitado y confiable, para lo cual se abrió un proceso de licitación pública internacional. Tras la recepción de propuestas técnicas y comerciales de los distintos consorcios proveedores de GNL e inversores en el Terminal de Regasificación, el proyecto se inclinó por el conglomerado británico BG Group, y en mayo de 2007 se firmaron los contratos definitivos por 21 años para el suministro del GNL, servicio de regasificación y venta del gas.
En marzo de 2008 se adjudicó, luego de un proceso de licitación internacional, un mandato a un grupo de bancos internacionales para liderar la colocación de un crédito de largo plazo.
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